LA TECNOLOGÍA Y LA PRIVACIDAD


La mayor damnificada de esta ola tecnológica es la intimidad, ¿Dónde quedaban las conversaciones de tú a tú?, Esas que podías negar si alguien te traicionaba y las contaba, ahora tienes que soportar que otro utilice mediante una capturación de pantalla o un simple copia y pega que tus palabras fruto de la confianza sean reveladas sin que nada puedas hacer por defenderte o mantener tu dignidad, otro decidió humillarte y la tecnología se lo puso fácil.

Me gusta lograr que empaticen con esto cada uno de los adolescentes con los que tengo la suerte de tratar este tema, y es que esto puede suponer un problema para todos siendo un circulo en el que cualquiera puede sentirse víctima en algún momento.

Si algo está proliferando con todo esto es el ciberbullyng que hace creer al que lo ejerce que está protegido, que puede atacar sin necesidad de exponerse, lo más preocupante es que el daño puede expandirse como la pólvora gracias a la tan admirada inmediatez de los mensajes que compartimos, sin valorar que la cobardia que esconde dañar a los demás de este modo puede acabar hundiendo la vida de otra persona llegando en algunos casos al suicido informando previamente de sus intenciones también desde la pantalla.

Dentro de esta terminología propia del Siglo XXI también nos encontramos con el sexting, y es aquí donde igualmente debemos incidir, ya que cada vez son más los videos e imágenes de contenido erótico que comparten menores, no toman conciencia de que independientemente de los motivos que llevaron a realizar esas imágenes y enviarlas las consecuencias rápidamente escaparán de su control.

Puede ser desde algo involuntario realizado y difundido por coacciones, siendo en este caso de una crueldad inusitada compartir y ampliar el daño de la víctima, o puede ser algo voluntario y no por ello merecedor de un escarnio público.

Ya supone pagar caro el error de confiar en aquella persona que pretendías que fuese único receptor de algo íntimo entre vosotros lo difunda, sino que a soportar el dolor que supone esto hay que añadirle que se haga público, no es lógico que por cometer el error de confiar seas tú quien sufra el daño y no quien lo hizo público.

Y es que, es tan difícil empatizar con los errores de otro, porque da igual cual sea tu opinión sobre la persona que protagoniza las imágenes, simplemente plantéate que te gustaría que hiciesen otras personas que se encontrasen con unas imágenes tuyas que te diese vergüenza que viesen los demás, no pienses ni si quiera en algo erótico, puedes ser grabado en cualquier momento, así que caerte en el instituto puede suponer que alguien lo capture y logres ser Tendieren Topic, y si quieres protagonizar un hashtag, ¿Por qué no premio nobel y no elpatodelinstituto?.

Si con la empatía no logro convenceros pasare al punto más egoísta, hacerlo por vosotros. Es ilegal distribuir y compartir vídeos de contenido erótico de menores, así que las consecuencias del sexting no solo perjudican a los protagonistas, también los que contribuyen a su difusión pueden tener problemas legales.

Por último quiero hacer hincapié en el futuro, en la huella que en internet dejan los adolescentes sobre sí mismos, esa huella que rastrearan en un futuro vuestros posibles jefes antes de contrataros, y por ello lo más apropiado es guardar bajo contraseñas toda información que sólo quieres que vea tu círculo más íntimo, elige quien ve tus fotos, quien lee tus cosas, todo para poder tener el control sobre lo que quieres que Internet diga de ti cuando las búsquedas de google con tu nombre también sean una carta de presentación.

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